La esperanza no avergüenza


“Y la esperanza no avergüenza; porque Dios ha derramado su amor en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado.”

Romanos 5:5

Antes de entrar en tema, aprovechamos para agradecerle su interés y su tiempo prestado para leer este escrito. Hacemos de su conocimiento, hemos rogado a Dios por su vida, deseamos que encuentre dirección y paz en las siguientes palabras.

El propósito de este es presentarle a la persona de Cristo Jesús para iniciar una relación personal con él. Que usted le tome en cuenta; llegue a reconocerle como el único medio para la salvación de su alma y el único.

¿Qué es la esperanza?

Hoy en día se malentiende la palabra esperanza, tiene un tono de incertidumbre como, por ejemplo: “esperemos cambie el tiempo climático o que nos visite un amigo”. (Lejos de la verdadera implicación de esta.)

La esperanza desde la perspectiva bíblica es una actividad que detona determinación, confianza y seguridad que proviene del amor de Dios por nosotros (…porque Dios ha derramado su amor en nuestros corazones…).

La carta del apóstol Pablo a los Romanos en su capítulo 5, inicia con estas palabras:

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”

Romanos 5:1

Este texto expresa que por la fe en Jesucristo estamos en paz con Dios.

Aquí algunas preguntas para reflexionar, ¿Por qué no estábamos en paz con Dios?, ¿por qué necesitamos ser justificados (aprobados) para estar en paz con Dios?

Estamos enemistados con Dios. El ser humano perdió la oportunidad de convivir con su creador desde la caída del primer hombre (Adán) y la primera mujer (Eva) por su desobediencia y pecado (Génesis 3). …

”Comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa”…

Génesis 3:17c

En ocasiones algunos nos llegamos a preguntar: ¿Dónde está Dios cuando las cosas andan mal? Olvidando que nosotros estamos lejanos consecuencia de nuestra maldad.

…“12 El pecado llegó al mundo por lo que hizo un hombre.  Con el pecado llegó también la muerte. Todos tendrán que morir porque todos han pecado.”…

Romanos 5:12

 Pero en nuestro texto también dice:

…”10 Cuando éramos enemigos de Dios, él hizo las paces con nosotros a través de la muerte de su Hijo. Con mayor razón ahora que somos amigos de Dios, él nos va a salvar por medio de la vida de Cristo. 11 Además, ahora nos alegramos por lo que Dios ha hecho ya que tenemos amistad con Dios a través de nuestro Señor Jesucristo.

Romanos 5: 10-11

Necesitamos a Jesucristo. Porque Dios demanda la muerte para todos los que en su vida cargan con pecados. Dios mismo nos buscó para hacer las paces -para contentarnos con Él -. Y dispuso de su propio hijo para que él cumpliera con una vida sin mancha y entregara esa vida justa a cambio de nuestra vida injusta.

Con su propia muerte cumple la exigencia de Dios ante nuestra maldad y nos hace Justos (nos justifica) delante de Dios.

Necesitamos a Jesucristo. Porque Dios demanda la muerte para todos los que en su vida cargan con pecados. Dios mismo nos buscó para hacer las paces -para contentarnos con Él -. Y dispuso de su propio hijo, para que él cumpliera con una vida sin mancha y entregara esa vida justa a cambio de nuestra vida injusta. Con su propia muerte cumple la exigencia de Dios ante nuestra maldad y nos hace Justos (nos justifica) delante de Dios.

Solo necesitamos aceptar ese regalo.

Dice nuestro texto que solo necesitamos fe:

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”

Romanos 5.1

¿Quiere usted recibir la esperanza de la gloria de Dios?

La invitación es para reflexionar, analizar los textos de referencia en su propia Biblia. Y de ser posible contactarnos si es el caso para resolver alguna duda.

Para finalizar le invitamos a hacer esta oración con nosotros.

Dios, en este momento dirijo estas palabras para que usted en su amor atienda y me permita ser escuchado.

Ahora entiendo que no hay una relación con usted consecuencia de mis actos y mi pecado. Y entiendo que necesito de su Hijo; para recibir la esperanza de la vida eterna. Necesito recibir la vida de Jesús, quien la entrego muriendo por mí, para volver a ser amigo de usted. Le entrego mi fe y recibo su salvación. Gracias Dios por su Hijo Jesucristo.
Amén.