Hay un solo Dios viviente y verdadero. Es un ser personal, inteligente y espiritual, el Creador, Redentor, Conservador y Gobernante del Universo, Dios es infinito en Santidad y en todas las otras perfecciones. A Él debemos el amor más elevado, reverencia y obediencia. El Dios eterno se nos revela El mismo como Padre, Hijo y Espíritu Santo, quienes siendo iguales en toda perfección divina desempeñan oficios diferentes aunque unísonos en la obra de la redención.
A) Dios el Padre
Dios como Padre reina con cuidado providencial en su Universo, en sus criaturas y en la corriente de los rios de la historia humana según los propósitos de su gracia. Él es todopoderoso, todo amor y todo sabio. Dios es verdaderamente Padre de todos aquellos que llegan a ser hijos suyos por medio de Él, por medio de la fe en Cristo Jésus. El es paternal de su actitud para con todos los hombres que han sido salvos.
Versículos
Génesis 1:1,; 2:7, 15:11; Levítico 22:2; Deuteronomio 6:4, 32:6,; 1 Crónicas 29:10; Salmo 19:1-3; Isaías 43:3, 15, 64:8; Jeremías 10:2-10, 17:3; Mateo 6:9, 7:11, 23:9, 28:19; Marcos 1:9-11; Juan 4:24, 5:26, 14:6-11, 17:1-8, Hechos 1:7; Romanos 1:20, 8:14-16; 1 Corintios 8:6; Gálatas 4:6; Efesios 4:6; Colosenses 1:2, 12; 1 Timoteo 1:17; Hebreos 3:4, 11:6, 12:9; 1 Pedro 1:17; 1 Juan 5:7; Apocalípsis 4:8, 11.
B) Dios el Hijo
Cristo es el HIjo Eterno de Dios. En su encarnación como Jesucristo fué concebido del Espíritu Santo y nacido de la virgen María sin padre humano; Jesús reveló y cumplió plenamente la voluntad de Dios tomando sobre sí mismo las necesidades y las demandas de la Naturaleza humana; y sin embargo, no tiene pecado. El honró la ley divina con su obediencia personal y en su muerte en la cruz proveyó la redención del hombre; este así quedó redimido del pecado. Fué levantado de entre los muertos con su cuerpo glorificado y apareció a sus discípulos como la persona que había estado con ellos antes que fuera glorificado. Ascendió a los cielos y ahora está exaltado a la diestra de Dios Padre, donde es el único Mediador y tiene la naturaleza de Dios y del Hombre. Él volverá con poder y gloria para juzgar al mundo y para consumar su misión redentora. El ahora mora en todos los creyentes como el Señor viviente y omnipotente.
Versículos
Génesis 18:1, Salmo 2:7; 110:1; Isaías 7:14, 53; Mateo 1:18-25, 3:17, 8:29, 11:27, 14:33, 16:16; 27, 17:5, 28:1-10, 19; Marcos 1:1, 3:11; Lucas 1:35, 4:41, 24:46; Juan 1:1-18, 29, 10:30, 38, 11:26-27, 12:44-50, 14:7-11, 16:15, 26-28, 17:1-5, 21, 22, 20:1-20, 28; Hechos 1:9, 2:22-24, 7:55, 56, 9:4, 5, 20; Romanos 1:3, 43:23-26, 5: 6-21, 8:1-3, 34, 10:1; 1 Corintios 1:30, 2:2, 8:6, 15:1-8, 24-28; 2 Corintios 5:18-21; Gálatas 4:4, 5; Efesios 1:20, 3:11, 4:7-10; Filipenses 2:5-11; Colosenses 1:13-22, 2:9, 1 Tesalonicense 4:14-18; Timoteo 2:5, 6:3, 16; Tito 2:13, 14; Hebreos1:1-3a, 4:14, 15, 7:14-28, 9:12-15, 23-28, 12:2, 13:8; 1 Pedro 2:21-25, 3:22; 1 Juan 1:7-9, 3:2, 4:14, 15, 5:9-12; Apocalípsis 1:13-18, 5:9-14, 12:10, 11, 13:8, 19:16.
C) Dios el Espíritu Santo
El Espíritu Santo, es el espíritu de Dios. Él inspiró a los santos hombres de la antigüedad que escribieron las Escrituras. Mediante la iluminación de Él capacita a los hombres para que entiendan la verdad; exalta a Cristo, convence de pecado, de justicia y de juicio; llama a los hombres para que acudan al Salvador y efectúa la regeneración; cultiva el carácter cristiano, conforta a los creyentes y les otorga los dones espirituales con los cuales sirven a Dios por medio de su Iglesia. El sella al creyente hasta el día de la redención final. Su presencia en el cristiano da la seguridad de que Dios conducirá al creyente hasta que éste adquiera la plenitud de la estatura de Cristo. El ilumina y da poder al creyente y a la iglesia en adoración, la evangelización y el servicio.
Versículos
Génesis 1.2; Jueces 14:6; Job 26:13; Salmo 51, 11, 139:7; Isaías 61:1-3; Joel 2:28-32; Mateo 1:18, 3:16, 4:1, 12:28-32, 28-19; Marcos 1:10-13; Lucas 1:35, 4:1, 18, 19, 11:13, 24:49; Juan 4:24, 14:16, 17; 15:26, 16:7-15; Hechos 1:8, 2:14, 38, 4:31, 5:3, 6:3, 7:55, 8:17, 39, 10:44, 13:2, 15:28, 16:6, 19:1-6; Romanos 8:9-11, 14-16, 26, 27; 1 Corintios 2:10-14, 3:16, 12:3-11; Gálatas 4:6; Efesios 1:13, 14, 4:30, 5:18; 1 Tesalonicenses 5:19; 1 Timoteo 3:16, 4:1; 2 Timoteo 1:14, 3:16; Hebreos 9:8-14; 2 Pedro 1:21; 1 Juan 4:13, 5:16; Apocalípsis 1:10, 22:17.
